Hoy bailé solo en la habitación
gritando las peores palabras
que el tiempo me ha enseñado.
Prendí fuego a mi ropa,
destrocé los jarrones de porcelana,
salté en la cama hasta partirla.
Mastiqué y escupí
cada palabra que quedaba por aquí.
Arranqué todas las hojas de los libros
para hacer con ellas una hoguera
y seguir bailando hasta la sangre.
Saqué la automática y vacié el cargador
contra la jodida pared, cuánta pared.
Papá va a matarme cuando llegue.
domingo, 31 de octubre de 2010
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y así, hasta el ,ultimo baile.
ResponderEliminarPero, ¿a que salió toda la ira?
ResponderEliminarEntonces ha merecido la pena.
Bicos sin cementerio