viernes, 6 de marzo de 2009

No hay nada más obnubilante que la verdad

Desde pequeño, siempre me ha gustado la magia. La impotencia de no saber "dónde está el truco" mezclada con la ilusión de no poder explicarlo me produce un torrente de sensaciones fascinante. Sin embargo, nunca he sido fan de los grandes montajes. Cuando alguien se entera de que hago algunos trucos, suele preguntarme: ¿Te gusta David Copperfield?. No le negaré mérito, pero nunca le admiré. En un escenario tan grande, con tantos artilugios extraños, era fácil suponer que había trampa en algún lado. Incluso adivinarla.

Cuando empecé a practicar algo más seriamente, también empecé a descubrir otros magos menos "espectaculares" a los ojos del gran público. Conoces a la gente que creó los movimientos que utilizas, o las rutinas. Y así le descubrí a ÉL. Hasta entonces no tenía un "mago predilecto". Me gustaban muchos, pero sin llegar al entusiasmo. Y apareció René Lavand.

René Lavand nació el 24 de Septiembre de 1928 en Buenos Aires, y empezó a especializarse en cartomagia (magia con cartas) desde muy joven. Sin embargo, no empezó a trabajar como mago hasta los treinta y dos años, dejando su antiguo empleo de banquero. Aún hoy, con sus ochenta años, sigue realizando trucos de magia.

Una de las mayores decepciones que me he llevado ha sido no poder entrar a su actuación en Salamanca por estar lleno el local. Desde entonces, he querido dedicarle una entrada, pero no me he atrevido hasta ahora. Para mí representa la magia en estado puro, la ilusión, el camino a seguir. Un truco de magia debería ser así, y no de ninguna otra manera. Como ya dije en otra entrada, un truco es todo presentación, los movimientos son lo menos importante. Hay que absorber a la gente, captar toda su atención, lograr que olviden el resto del mundo. René Lavand consigue exactamente eso. Sus historias, su utilización de los silencios, su deje argentino, sus movimientos, absolutamente todo en sus trucos es perfecto. Hasta ha conseguido ese toque personal que identifica a los genios, haciendo características sus frases "no hay nada más obnubilante que la verdad", o "no se puede hacer más lento". Llegado el punto en el que te emocionas viendo un juego aun sabiendo el truco, entiendes perfectamente la diferencia entre mago del montón y un artista.

Pero además hay un detalle sin mucha importancia que lo hace, si cabe, más impresionante aun. René Lavand perdió el brazo derecho a los nueve años en un accidente. Su mérito no es sólo el hecho de ser capaz de manejar la baraja como nadie con una única mano (os aseguro que es mucho más complicado de lo que podais imaginar), sino que todos los trucos están pensados para magos con dos manos. Sus juegos son suyos, los inventó él, y fue capaz de llevarlos a la perfección de una manera que ya quisieran para sí muchos de los ilusionistas con dos brazos.

Seguramente no le hice una entrada antes por no encontrar ningún védeo que a mi juicio le hiciese justicia. Todo lo que encontraba tenía mala calidad, se escuchaba mal, o ambas cosas. Pero esta noche, buscando en internet, he encontrado un video que creo que expresa a la perfección lo que debería ser la magia.

Espero que disfrutéis con él tanto como yo.

Damas y caballeros, René Lavand.



La imagen invertida para simular la mano derecha, y el anillo sólo cuando utiliza la izquierda...Lo dicho, simplemente genial.

18 comentarios:

  1. Jo-der. Me ha puesto los pelos como escarpias, buenísimo, simplemente genial :)

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  2. Gracias por verlo, de verdad. Me daba muchísima rabia pensar que este es el tipo de post que no se lee nadie, es un hombre al que hay que conocer.

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  3. oh... secundo la moción de esther

    sólo se me ocurren onomatopeyas

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  4. Sin duda un gran maestro, ni se ni puedo imaginar como lo hace, recuerdo haberlo visto en nada x aqui y es genial.

    Y por cierto, yo he visto a Copperfield realizar cartomagia y otros trucos de magia solo con sus manos, sin escenarios grandes ni efectos especiales, y se sale.

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  5. Gracias Desi por esta entrada y este video; siempre me ha encantado este hombre, su maestría, su elegancia, su forma exquisita de hablar... Desde peque, Tamariz, su antítesis, chabacano, gracioso y fullero, y René han sido mis favoritos en magia de cerca. René tiene el añadido de la dificultad de conseguir lo mismo con una sola mano. ¡Un genio!

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  6. Muy bueno el René este. Le recordaba también del programa de Tamariz, que le describía como "lentidigitador", en contraposición a "prestidigitador". Me encantaba. Y también el difunto Pepe Carrol, que era también un puntazo.

    Ahora, al ver a los nuevos magos, me da una pena horrible, pues son técnicamente buenos (algunos ni eso) pero no me "llegan", les falta el carisma que yo veía en los mentados aquí.

    Un saludo... Ah, y con permiso (a buenas horas)

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  8. Lo primero, bienvenidos todos los recién llegados. Un auténtico placer leeros.

    Gouel/Nanaif, tienes toda la razón del mundo al decir que David Copperfield tiene algunos trucos de cartas impresionantes, pero me refería más a como enfoca su magia. Él es más de grandes espectáculos (que son espectaculares, por supuesto), pero me resulta una magia más "sospechosa".

    Electra, gracias a ti por pasarte, te he leído ya en un par de blogs. He de admitir que coincido contigo, a mi Tamariz nunca me ha hecho demasiada gracia, a pesar de ser un mestro de la magia (innegable), pero siempre me ha tirado más la parte oscura del ilusionismo. Olé Lavand.

    Ignatus, llevás más razón que un santo. Veo un vídeo de Dai Vernon, o alguna de las antiguas grabaciones de Houdini, o al propio Lavand, y los comparo con los magos actuales...y les falta algo. No creo que sea técnica, más bien lo que al menos yo he tomado como una máxima cada vez que hago un truco. La técnica no es más que el 10% de la ilusión, el resto es la presentación. Y hoy los detalles no son tan importantes. Qué le vamos a hacer...

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  9. Y sí Monty. Olé. Y menuda sorpresa verte por estos lares ;)

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  10. Llego de lejos y un tanto por casualidad ;)

    Soy un aficionado con varios espectáculos encima... Y me gustaría decirte que me siento muy identificado con lo que opinas en este texto.

    Rene es mi maestro, mi ejemplo a seguir y

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